La embajada gringa en La Paz está armando
un Fakenews
Av Dick Emanuelsson
TEGUCIGALPA / 2020-07-04 / La embajada estaría formando un grupo
“guerrillero & indígena” para ejecutar asesinatos y provocaciones
armadas contra la población civil. La
creación de éste grupo tiene dos motivos con un trasfondo:
PRIMERO;
causar indignación y repudio en la población en contra el partido MAS y con
esas acciones terroristas crear el segundo motivo que es la proscripción del
MAS y la prohibición de participar en las elecciones en septiembre.
No
es la primera vez que existen planes y conspiraciones en contra la alternativa
política en Bolivia. En el caso de Evo Morales es un poco irónico, porque ha
sido permanentemente acusado de crear grupos guerrilleros pero ha recomendado a
los movimientos guerrilleros colombianos, como las FARC (antes del Acuerdo de
Paz) de “dejar la lucha armada y hacer la batalla en las urnas”.
Pero
Evo Morales se dio cuenta en el golpe de estado el 10 de noviembre de 2019 que
un gobierno popular tiene que tener los medios para defender el mandato y el pueblo.
Dos
semanas después de la insurrección de Octubre 2003 en Bolivia, llegué al país
andino. En esa época vivía y reportaba desde Colombia. Supe que un conocido
líder campesino colombiano, ‘PACHO’,
FRANCISCO CORTÉS AGUILAR, había ido a Bolivia, invitado por el MAS y
organizaciones campesinas. Pero fue, como tantos otros, detenido y encarcelado
por el régimen de Sánchez de Losada, acusado, de ser colombiano de dirigir una
escuela de guerrilla al servicio del MAS.
Abajo
anexo la entrevista que le hice al dirigente campesino colombiano desde la
cárcel de Chonchocoro, 35 kilómetros de La Paz, en la altura de 4300 metros.
FUENTE:
‘Pacho’, Francisco
Cortés Aguilar, ¿Víctima de una conspiración política?
Entrevista en la
cárcel Chonchocoro, La Paz, con ”Pacho”, Francisco Cortés Aguilar, acusado de
organizar un ejército guerrillero en Bolivia con el MAS.
Francisco Cortés
Aguilar, un colombiano de 40 años, dirigente popular en
los últimos 25 años, se encuentra en este momento encarcelado a una altura de
4.300 metros en El Alto, epicentro de la lucha que trajo el derrocamiento del
presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada. ”Pacho”, como también lo llaman
sus amigos, es acusado de ser guerrillero de ELN y la araña para armar a un
ejército guerrillero boliviano. El corresponsal sueco DICK EMANUELSSON lo ha
entrevistado y he aquí su reportaje.
LA PAZ / 2003-11-02
/ El sol en el altiplano paceño es picante. Ahora
entiendo por qué los indígenas aymaras tienen sus cachetes rojos. Y este
reportero se da cuenta que le toca comprar un protector solar y un amplio
sombrero. Si no, va a quedar como un camarón cocido.
Después tres
transbordos de minibuses desde el centro de La Paz, estamos llegando a
Chonchocoro, cárcel de máxima seguridad y construida en 1996 con capacidad para
300 reclusos. Actualmente se encuentran aproximadamente 100, de los cuales hay
un ex presidente, García Mesa, un carnicero y narcotraficante. Pero ahora tiene
un competidor famoso con ”Pacho”, Francisco Cortés, colombiano y dirigente
rural. La prensa, el ex ministro del Interior y hasta el ex presidente “Goni”,
en su última entrevista con CNN, acusaba a “Pacho” por ser uno de los culpables
de “crear emboscadas a los soldados” durante las matanzas en el mes de octubre.
Allá, en la
soledad del altiplano, se encuentran los que son considerados como los más
peligrosos delincuentes de Bolivia. Pasamos por la puerta exterior que en
realidad es una reja sencilla de dos metros. Nos reciben los policías y
amistosamente saludan a Andrés, de 18 años, el hijo de “Pacho”, que vive desde
hace cinco meses en La Paz y que visita su padre cuatro veces a la semana.
El primer
registro. Nadie me pregunta si soy periodista y tampoco les digo que lo soy
para no tener complicaciones de entrar. Pero no tengo ni grabadora ni cámara.
Pasamos por otro registro y al final se hace la requisa de las pertenencias.
”Es una guardería en comparación a las cárceles colombianas”, comenta Andrés.
Sueltan los perros
a las siete de la noche
El joven se ha
tenido que trastear 19 veces con su familia durante los últimos diez años que
ha vivido en Bogotá. La familia es de Santander, pero por problemas de la
guerra y el conflicto tuvieron que irse a la capital donde ”Pacho” fue
incorporado en el programa de protección por parte del Ministerio del Interior.
Esto suena como raro a la luz de las acusaciones del Estado boliviano. Sin
embargo, el vicepresidente Francisco Santos, en una declaración en el mes de
mayo de este año, subrayó que ”Pacho” no tenía ningún antecedente en los
registros de la inteligencia militar colombiana de ser un ”terrorista” o
subversivo.
Un sargento nos
acompaña al tercer anillo de la cárcel y abre el candado grueso. Al lado derecho,
entre las rejas de “gallinero” y el muro, es como ”tierra de nadie” y hay ocho
pequeñas casitas para los perros, a los que sueltan a las siete de la noche.
”Pacho” y Carmelo
Peñaranda, de 30 años, uno de los otros dos detenidos el 10 de abril de este
año, nos reciben con fuertes abrazos. Inmediatamente comienzan a preguntar
sobre los últimos acontecimientos en Colombia: el derrotado referendo y el
avance de las fuerzas democráticas y de izquierda en las elecciones municipales
y regionales. Impactan las noticias y se nota en los rostros que esas noticias
constituyen un aporte moral grande.
“Sangre va a
correr por las cárceles”
Entramos a la
celda de ”Pacho”. En las paredes hay páginas recortadas en color de distintas
revistas. Tiene un estante pequeño de tres niveles encima de la cama con libros
de derechos humanos junto con la Biblia.
Tienen optimismo,
dos semanas antes les decían algunos guardianes que era ”mejor que se escaparan
porque la sangre iba a correr por las cárceles”.
El pueblo de El Alto,
La Paz, se había levantado. Los mineros y prácticamente todo el centro minero
de Oruro estaban en marcha o ya habían llegado a El Alto y La Paz, intentando
ocupar el palacio presidencial. Y ahí estaban los presos políticos encerrados
esperando cualquier cosa que pasara. Pero el triunfo popular logró que también
se calmaran los ánimos de los guardianes.
¿Pero qué paso ese
día fatal, el 10 de abril?
Exiliarse en
Bolivia
Comienza a relatar
que era el tercer viaje que había hecho desde el 2001. Quería exiliarse en
Bolivia con la familia para evitar ser asesinado por los paramilitares
colombianos. Participó en la conferencia internacional ”Acción Global de los
Pueblos” en el 2001 y permaneció seis días en el país. Regresó en 2002 y estuvo
tres meses para sondear la posibilidad de comprar una casa. Lo acompañó su
esposa.
Y cayó otra vez el
6 de abril este año, decidido a realizar la compra de la casa. Por eso se
llevaba cuatro mil dólares de ahorros.
–Tengo la
costumbre como campesino de levantarme temprano. E iba a ir a la ducha cuando
vi que personas encapuchadas entraron por el patio. Entraron y nos sacaron a
todos al patio desnudos, apuntándome en la nuca con un metralleta. A Carmelo le
dieron un culatazo en el ojo. Boca abajo y cintas en las manos y los ojos
vendados.
Claudio Ramírez,
su viejo amigo campesino y dueño de la casa, fue llevado junto con su hija
Nelly, de 17 años, ”Pacho” y Carmelo a un furgón. La sobrina de Claudio, Betty
Nina Díaz, de 17 años, se quedó encerrada en un cuarto en la casa.
–Todo fue rápido,
nos sacaron en cuestión de diez minutos, comenta Carmelo, de 30 años, dirigente
del MAS de Cochabamba que había llegado en la noche anterior, el 9 de abril.
Prensa fue
convocada por la embajada norteamericana
Pero no solamente
fue una desagradable sorpresa para las cinco personas que se encontraban en la
casa esta mañana. La ”cola” de los policías era una selección de prensa de
televisión y de prensa escrita, entre ellos el diario La Prensa.
– Habían sido
convocados, no por la Policía, sino por la embajada norteamericana. Ellos
comenzaron a interrogarnos si éramos guerrilleros y yo qué hacía en Bolivia.
Los cuatro mil
dólares que tenía ”Pacho” los entregó al fiscal para que no los perdiera. Y
resulta que lo considera como el ”financiamiento internacional insurgente a la
rebelión boliviana”.
Una hora después
de haberlos trasladado a la sede de la inteligencia militar, regresaron los
policías a la casa y ”encontraron” en el patio la droga, dos kilos de pasta de
coca. ”Pacho” se ríe con una expresión de resignación cuando lo comenta.
– Entraron con
”casabobas”, bombas caseras, pero ahí los vecinos protestaron diciendo ”No,
señores policías, no hagan montajes, vimos cuando plantaron las casabobas”. Los
policías tuvieron que regresar con las bombas.
Esposa de policía
firmó el hallazgo
Tres horas después
de que ”Pacho” y sus amigos habían sido sacados de la casa, los policías
encontraron la pasta de coca en el patio. Una vecina, casada con un policía,
fue la que firmó el ”hallazgo” que ”confirmaba “los enlaces entre la
narcoguerrilla colombiana y el MAS”, el Movimiento al Socialismo.
El día antes, el
presidente Gonzalo de Lozada había declarado pomposamente que iba a ”usar las
armas para defender la democracia”. Las armas sí, las había usado en medio de
febrero cuando ordenó al Ejército abrir fuego contra trabajadores, campesinos y
policías que se habían rebelado contra el aumento del impuesto. Fueron
enterradas más de 30 personas y heridas de bala más de 200.
El panorama
político de ”Goni” no era muy favorable y el MAS y las organizaciones populares
avanzaban en las encuestas. Según los detenidos, Goni necesitaban un pretexto
para desprestigiar a Evo Morales y su movimiento que se dedicaba a hacer giras
internacionales, invitado para plantear su posición sobre el complicado
panorama político boliviano. ”Pacho”, colombiano y dirigente campesino, fue el
pretexto perfecto para internacionalizar el conflicto boliviano. Goni seguía la
pista de su colega colombiano para así mostrar ante el mundo que los verdaderos
motivos por el conflicto eran externos, no internos.
Pistola de
silicona era “arma”
–Aparte de la
droga, las ”pruebas” que plantaron fue un mapa con bases de policía y del
ejército en Cochabamba marcados. Un documento de 100 páginas que supuestamente
era del ELN. Para forzar esa denuncia decían que la bandera rojinegra (sin
sigla) era del ELN, cuando en realidad era una bandera regalada por un partido
de Potosi en la campaña electoral, que tiene la misma bandera que el ELN.
– Encontraron dos
uniformes militares que confirmaban la denuncia de que estábamos incluso
vistiendo a un ejército guerrillero. Pero resulta que los uniformes eran
del hijo de Claudio que había hecho el servicio militar como paracaidista y se
los llevó como un recuerdo, cosa de tradición en varios países
latinoamericanos. Finalmente encontraron la ”pistola”, que era una pistola de
silicona para aislar ventanas o cualquier trabajo casero.
–El fiscal tiene
que hacer las denuncias en un lapso de seis meses. Pero como las ”pruebas” eran
tan malas, pidió al juez que ampliara el tiempo. Ya llevamos siete meses
encerrados.
“Tortura tanto
física como psíquica”
Denuncian de haber
sido torturados tanto en lo físico como en lo psíquico. Estaban encerrados
durante más de dos meses, pero la situación se mejoró después de las visitas de
abogados de Colombia y las denuncias de organismos de derechos humanos
nacionales e internacionales.
El ex ministro del
interior, Yerko Kucoch, fue más acusador que el mismo fiscal, pero la intención
no era jurídica sino politizar el caso. El 17 de octubre huyó a Uruguay, igual
que ”El Gringo”, Gonzalo Sánchez de Lozada.
–Yo le invito al
nuevo gobierno a visitarnos, igual que al gobierno y la embajada colombiana en
La Paz, dice.
”Pacho” sufre de
ulcera y fue llevado hace unos días al hospital. Pero ni ahí ni antes ha
recibido una sola visita por parte de la embajada colombiana.
¿Los irlandeses en
la misma suerte?
En Bogotá se
encuentran tres irlandeses encarcelados desde más de dos años, acusados de ser
expertos en explosivos y de haber entrenado a la guerrilla con más experiencia
de América Latina. Cuando el caso se cerró en la última audiencia en los
primeros días de agosto, el jurado tendría dos semanas para tomar la decisión
”culpable o no culpable”. Han pasado más de tres meses y todavía no hay una sentencia.
Abogados de ambos
casos dicen que ”están cocinando la olla para preparar un juicio político”.
Porque las pruebas en ambos casos no son suficientes para una sentencia.
Comienza a caer
granizo y con él el frío. Son las cuatro de la tarde y ahora se siente que la
temperatura está bajando rápidamente. Nos despedimos con unos fuertes abrazos y
con las palabras de no cerrar la comunicación. Los policías nos saludan
cordialmente.
Detrás se
encuentran seres humanos que viven en una incertidumbre terrible, que no saben
si van a ser liberados o quedar encerrados por años, víctimas de una
conspiración política.
Dick Emanuelsson

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